Periodo:128 Reunion:4 FONDO DEL DESENDEUDAMIENTO ARGENTINO

Hoy, estamos generando un acto de reparación con el Congreso, con la República y con el conjunto de la ciudadanía. Estamos declarando la nulidad insanable del decreto 298 que el 1° de marzo nos anunciara la presidente de la Nación. Fue en esa nefasta primera sesión donde la presidente no solamente nos anunció el decreto, sino que con su anuncio nos comunicó el camino que había elegido para transitar. Ese día la presidente podría habernos sorprendido diciéndonos que había entendido la etapa histórica en que le tocaba ser presidente: era la etapa donde el partido del gobierno no tenía mayorías en el Congreso. Es más: debe ser la primera vez en la historia de este país que el Partido Justicialista gobierna sin las mayorías de las Cámaras. Se trata de un proceso novedoso y desafiante. Y hubiera sido desafiante que la presidente convocara a discutir desde su responsabilidad cómo iba a encarar esa etapa histórica. Pero no lo hizo. La verdad que el 1° de marzo lo que hizo la presidente una vez más fue una trampa. No a nosotros, sino a la sociedad. Y una vez más eligió la confrontación. Después la confrontación continuó con la amenaza de vetos, con la parálisis institucional, con el intento de golpe institucional a este Congreso, llevando a la Justicia cada una de las acciones legislativas que no le convenía, después de rasgarse las vestiduras hablando de la judicialización de la política. Hubo un intento claro de vaciar y obstaculizar el Poder Legislativo. Uno se pregunta por qué la presidente en vez de elegir el camino del consenso eligió el de la confrontación, como también se lo preguntaba el señor diputado Solá. Creo que la presidente eligió el camino de la confrontación, porque el oficialismo nunca pudo salir del esquema de la suma del uso del poder absoluto con el que gobernó los primeros años. Pocas veces vimos en la Argentina en etapas democráticas una concentración de poder tal como la que tuvo el kirchnerismo en los primeros años: supresión absoluta de los poderes del Estado, oficinas de trámites del Poder Legislativo y condicionamiento del Poder Judicial vía reforma del Consejo de la Magistratura, supresión del federalismo, quitando autonomía a gobernadores e intendentes que iban de rodillas a tratar de conseguir fondos a la Casa Rosada, supresión de la libertad sindical, teniendo a la CTA con la zanahoria de la personería durante seis años y cerrando los acuerdos con Hugo Moyano para fijar los topes salariales de las discusiones paritarias, y concentración del poder en los negocios, augurando un patrimonialismo corrupto con un capitalismo de amigos y testaferros del poder. Esa fue la concentración de poder del kirchnerismo en esta etapa. Pero esa etapa terminó. En realidad, finalizó con la resolución 125. En esa época era diputado en la provincia de Buenos Aires. En medio del conflicto con el campo se me acercó un diputado del Frente para la Victoria. En general, era un diputado autocrítico y reflexivo. Pero para mi sorpresa, en medio del conflicto con el campo, llegó y me dijo: “A los del campo los vamos a hacer pelota.” Venía de un acto presidido por la presidente. Estaba ofuscado y con una tensión que auguraba ese camino de confrontación que se ratificó el 1° de marzo, camino del que el gobierno nunca pudo salir, porque luego de la 125 la sociedad tenía expectativas de que tal vez existía una recapacitación y se iniciaba otro camino- el oficialismo fue por más, volviendo a la trampa y a la confrontación, convocando el adelantamiento de las elecciones y generando candidaturas testimoniales. En esa época estuve en Uruguay apoyando la campaña del Frente Amplio. Se sorprendieron del proceso electoral argentino. Allá, un ministro si quiere ser candidato tiene que renunciar a ser ministro. Acá existen gobernadores que fueron candidatos testimoniales y que siguen siendo gobernadores. Es más: tenemos al diputado Kirchner que juró en estas bancas, y no lo vimos más por cuatro meses. Hasta ese punto es testimonial. Este es el proceso en el que estamos. Vamos a rechazar el decreto de necesidad y urgencia y lo vamos a declarar nulo, porque se inscribe en este atropello institucional con el que ejerce el poder el kirchnerismo, con desprecio a las instituciones y abuso de autoridad. No sólo vamos a rechazarlo sino a declararlo nulo de nulidad absoluta, porque está claro que no es facultad exclusiva del Poder Judicial el control de constitucionalidad; y en este sentido también está claro lo que señala el artículo 99, inciso 3, de la Constitución Nacional. Además de eso, ya se ha dicho que nuestro sistema es complejo y concurrente de control de constitucionalidad de todos los poderes del Estado. El Congreso de la Nación tiene facultades de control de constitucionalidad más allá de que el último órgano de control de constitucionalidad sea la Corte Suprema de Justicia.El Congreso no sólo está facultado sino obligado a hacer dicho control de constitucionalidad, y esto no lo digo yo. Permítanme citar al constitucionalista Pablo Manili, quien dice: “El Congreso puede anular decretos del Poder Ejecutivo de sustancia legislativa, es decir, los de necesidad y urgencia, los delegados y los de promulgación parcial de las leyes. Ello se funda en que al dictar ese decreto el presidente no sólo violó la Constitución sino que además invadió la esfera del Poder Legislativo. En esos casos preferimos utilizar el instituto de la nulidad en lugar del instituto de la derogación.” Esto lo dice un constitucionalista, no lo digo yo solamente. Por eso, ratificamos y decimos a los diputados del Frente para la Victoria lo que estamos haciendo: no solamente estamos; estamos recuperando las instituciones, la República, la democracia, y para eso no sólo vamos a devolver la autonomía a los gobernadores y al Poder Judicial sino que también respetaremos la Constitución Nacional. Esto se hace declarando la nulidad absoluta e insanable del decreto 298. (Aplausos.)